Desde hace unas décadas estamos comprobando los efectos de los cambios en técnicas y materiales constructivos, cuestión difícil de evaluar anteriormente. La bioarquitectura se plantea reconsiderar las técnicas, los materiales y las razones que siempre han formado parte de nuestro legado arquitectónico.
Aunque muchos argumentos de bioarquitectura sonarían banales a oídos de un albañil o constructor de principios del siglo XX, hoy en cambio hay que reivindicarlos para llevarlos de nuevo a la prática y sobre todo ser muy persistentes ante la mala información que muchos constructores dan sobre los materiales naturales, principalmente por un motivo únicamente económico.